Si el problema fuera la aritmética, esta página no haría falta. Cuatro divisiones y cuatro multiplicaciones.
El problema es otro, y tiene dos partes. La primera: las bases cambiaron. La NTP 1211 del INSST, publicada en 2024, sustituye expresamente a la NTP 1, a la NTP 2 y a la NTP 236, y el índice de incidencia pasó a calcularse sobre 100 000 personas afiliadas. Buena parte del material que sigue circulando —plantillas heredadas, apuntes de máster, hojas de cálculo de hace diez años— sigue usando la base 1 000 de la nota antigua. Un factor de cien no se detecta a ojo cuando uno no sabe que hay dos convenios.
La segunda: qué entra en el numerador y qué entra en el denominador. Ahí es donde dos personas que calculan el mismo índice del mismo centro obtienen cifras distintas sin que ninguna se equivoque en la cuenta.
Los cuatro índices
| Índice | Fórmula | Base |
|---|---|---|
| Incidencia | (accidentes × 100 000) ÷ personas expuestas | Personas |
| Frecuencia | (accidentes × 1 000 000) ÷ horas trabajadas | Exposición |
| Gravedad | (días de baja × 1 000) ÷ horas trabajadas | Exposición |
| Duración media | días de baja ÷ número de accidentes | Días |
Los dos primeros miden lo mismo —cuántos accidentes— contra denominadores distintos. Y esa diferencia no es cosmética: en un centro con mucha jornada parcial o mucha empresa de trabajo temporal, el índice de incidencia y el de frecuencia pueden contar historias opuestas.
El índice de incidencia es el más fácil de explicar en un comité y el más engañoso, porque divide por cabezas. Dos centros de cien personas, uno a turnos y otro a media jornada, no tienen la misma exposición y sí el mismo denominador.
El índice de frecuencia divide por la exposición real. Es el que hay que pilotar.
La duración media es el índice al que menos caso se hace y el más honesto cuando hay pocos accidentes. Con tres accidentes al año, un índice de gravedad no describe nada; la duración media, en cambio, dice algo verdadero: cuánto duran las bajas cuando ocurren.
El denominador: qué horas
Horas realmente trabajadas. No las de convenio, no la plantilla multiplicada por la jornada anual. Salen del cómputo las vacaciones, los festivos, las bajas y las ausencias. El denominador representa la exposición al riesgo, y quien está de vacaciones no está expuesto.
Las horas extraordinarias entran. Son tiempo de trabajo efectivo, y además uno de los tramos donde el riesgo es mayor.
Personal de ETT: la regla que zanja la discusión. La empresa de trabajo temporal es el empresario a efectos de cotización, y el accidente aparece en su siniestralidad. Para el índice del centro, lo que importa es la coherencia: el numerador y el denominador tienen que describir la misma población. Si cuenta sus accidentes, cuente sus horas. Si excluye sus horas, excluya sus accidentes. Las dos opciones se defienden; la mezcla, no.
Conviene recordar de todos modos que la empresa usuaria no es un tercero neutral: le corresponden las condiciones de ejecución del trabajo, la información sobre los riesgos del puesto y la vigilancia del cumplimiento. Un índice que borra a esas personas describe un centro que no existe.
Contratas y subcontratas: normalmente fuera. Tienen su propio empresario y su propia siniestralidad. Muchas empresas principales llevan además un índice de centro que incluye a todas las empresas concurrentes —buena práctica en coordinación de actividades empresariales, y una cifra distinta. Póngale otro nombre o acabará en un informe donde no corresponde.
El numerador: qué accidentes
La definición legal
El artículo 156 del texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social define el accidente de trabajo como toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena. Es una definición amplia, y deliberadamente amplia: incluye supuestos que la intuición no colocaría ahí.
Accidentes con baja
Para los índices de la empresa se cuentan los accidentes con baja médica. Un accidente atendido y con reincorporación al puesto no entra en el numerador de frecuencia o incidencia.
Cuente igualmente los accidentes sin baja. No van en estos índices, pero su proporción respecto de los que sí causan baja es uno de los mejores indicadores de si en el centro se notifica realmente. Un centro que solo declara accidentes con baja no está viendo lo que le pasa.
Los accidentes in itinere
Las estadísticas oficiales los contabilizan aparte, y hay una buena razón para que la empresa haga lo mismo: el trayecto no está bajo su organización del trabajo. Incluirlos en el mismo índice vuelve la cifra insensible a cualquier medida preventiva que se pueda adoptar dentro del centro.
Sea cual sea su decisión, escríbala junto al índice. Un índice de frecuencia con in itinere y otro sin ellos son dos indicadores distintos con el mismo nombre, y es exactamente así como se rompe una serie histórica.
Los días del índice de gravedad
Días naturales, desde la baja hasta el alta, ambos inclusive. Naturales, no laborables: los fines de semana y los festivos cuentan. Y sin incluir las recaídas, que se imputan al accidente original y no generan un caso nuevo.
Notificar: los plazos que no dependen del índice
El cálculo es una cosa; la obligación de notificar es otra, y corre con independencia de lo que usted haga con sus indicadores. A través del sistema Delt@:
- Accidente con baja: parte dentro de los cinco días hábiles siguientes.
- Accidente grave, muy grave, mortal o que afecte a más de cuatro personas trabajadoras: comunicación urgente a la autoridad laboral en 24 horas.
- Accidentes sin baja: relación mensual, dentro de los primeros cinco días hábiles del mes siguiente.
Y en el plano documental, el artículo 23.1.e) de la LPRL obliga a mantener a disposición de la autoridad laboral la relación de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales que hayan causado al trabajador una incapacidad laboral superior a un día de trabajo. Esa relación es la materia prima de los índices de esta página, y es también lo primero que pide una inspección.
Con qué se puede comparar
Con su propio sector, en las estadísticas de siniestralidad laboral del Ministerio, por CNAE. Las diferencias entre sectores son mayores que casi cualquier variación anual dentro de uno.
Comprobando primero la base. Es el aviso con el que empieza esta página y merece repetirse: si compara su índice de incidencia con una cifra publicada, mire sobre qué base está construida. Un factor de cien pasa desapercibido con demasiada facilidad.
Nunca convirtiendo un índice extranjero. En grupos internacionales esto ocurre todos los años, y el resultado siempre es falso:
- Una tasa canadiense de accidentes con pérdida de tiempo cuenta partes aceptados por una mutua o junta, por cada 100 personas equivalentes a jornada completa. Es una decisión de un asegurador, tomada semanas después.
- Una 1000-Mann-Quote alemana solo cuenta accidentes con más de tres días de incapacidad. Un accidente de dos días no existe en esa cifra.
- Un TRIR norteamericano se refiere a 200 000 horas y cuenta todo lo que supera los primeros auxilios, con o sin baja.
No hay factor de conversión que arregle una diferencia de definición. Lo que se obtiene al consolidar estas cifras en una media de grupo es el promedio de cuatro preguntas distintas.
Lo que el índice no dice
No mide la seguridad: mide los accidentes notificados. En cuanto un índice se convierte en objetivo de una prima, empieza a medir también la conducta de notificación. No es una sospecha, es el efecto secundario mejor documentado de la gestión por indicadores.
Es inestable con plantillas pequeñas. Con 50 000 horas trabajadas, un solo accidente da un índice de frecuencia de 20 y ninguno da 0. No hay valores intermedios posibles. Por debajo de unos cientos de miles de horas, un índice anual se comenta con prudencia y uno mensual no se comenta.
No dice nada de las enfermedades profesionales. Los trastornos musculoesqueléticos, la exposición química, el ruido y los riesgos psicosociales no generan accidentes de trabajo. En muchos centros son la mayor parte del daño real y están ausentes de los cuatro índices.
Es ciego a lo que estuvo a punto de pasar. Los incidentes sin daño son precisamente los que anticipan a los que sí lo tendrán, y no aparecen aquí.
Preguntas frecuentes
¿Sobre qué periodo conviene calcular?
Año natural para comparar con las publicaciones oficiales; doce meses móviles para pilotar. El 1 de enero pone el contador a cero, y la realidad no se pone a cero con él.
¿Cómo se tratan las bajas que cruzan el cierre del ejercicio?
Los días se imputan al periodo en que se pierden, no a aquel en que ocurrió el accidente. Un accidente del 20 de diciembre con tres meses de baja deja unos diez días en el índice de gravedad del año N y el resto en el del año N+1.
¿Una recaída cuenta como accidente nuevo?
No. Se vincula al accidente inicial: aporta días al índice de gravedad, no una unidad al numerador de frecuencia.
¿Y un accidente que la mutua no reconoce?
En su registro interno permanece mientras dure la discrepancia, señalado como tal. Retirarlo por anticipado equivale a prejuzgar el resultado, y a tener que reescribir la serie en un sentido o en otro según la resolución.
¿Hay un índice objetivo al que aspirar?
No, y conviene desconfiar de quien ofrezca uno. Un índice que solo baja suele ser un sistema de notificación que ha dejado de funcionar. Lo que sí merece un objetivo es la calidad del proceso: porcentaje de investigación de accidentes cerrada, medidas correctoras implantadas en plazo, notificación de incidentes sin daño. Nada de eso aparece en esta página.
¿Los índices sirven para el recargo de prestaciones?
No directamente. El recargo del artículo 164 de la LGSS se decide caso por caso, sobre el incumplimiento concreto de una medida de seguridad en ese accidente. Un índice bajo no protege frente a él; una evaluación de riesgos ausente o desactualizada sí lo facilita.
Qué conservar como prueba
Un índice cuyo camino no se puede rehacer no aguanta una pregunta. Por cada periodo:
- La relación de accidentes del artículo 23.1.e) LPRL, con fecha del accidente, fecha de la baja, fecha del alta y calificación.
- Las horas trabajadas y su procedencia: extracción de nómina, control horario, planificación. Y el alcance exacto: ETT dentro o fuera, contratas dentro o fuera, qué centros.
- Los partes de Delt@ presentados, con su acuse.
- La nota de método. Tres líneas que digan qué se cuenta y qué no, incluidos los in itinere.
La última es la que siempre falta y la única que convierte diez años de datos en una serie. Una serie calculada con tres criterios distintos no es una serie: son tres tramos cortos puestos uno detrás de otro, y nadie sabrá nunca cuál de las rupturas fue una mejora.
Si su método es mejor
Esta página describe una práctica corriente, apoyada en la NTP 1211. No describe la única posible. Si ha afinado el cálculo para su sector, si tiene una forma de tratar la concurrencia de empresas que aguanta una inspección, o si ha encontrado un indicador que anticipa mejor que estos cuatro, eso es exactamente lo que este sitio existe para recoger y devolver a la profesión.