La FDS no es cortesía comercial: es una obligación del artículo 31 del reglamento REACH, con el contenido de sus dieciséis secciones fijado en el anexo II. Se entrega gratuitamente, en castellano para un producto comercializado en España, y el proveedor debe remitir la versión actualizada a todos los destinatarios a los que haya suministrado en los doce meses anteriores cuando aparece información nueva que afecte a las medidas de prevención.
Qué implica en la práctica
- Tres secciones hacen el trabajo: la 2 (identificación de los peligros), la 8 (controles de exposición y protección individual, donde figuran los valores límite y los EPI) y la 13 (eliminación). Alimentan, respectivamente, la evaluación de riesgos, la instrucción del puesto y la caracterización del residuo.
- La fecha de revisión está en la sección 16. Una ficha de 2011 sobre un producto todavía en uso no es un documento histórico: es una ficha que el proveedor debía haber actualizado y que nadie ha reclamado.
- El escenario de exposición anexado obliga. Si viene, describe las condiciones de uso admitidas; usar el producto fuera de ellas exige una evaluación propia del usuario intermedio.
- Debe estar accesible a los trabajadores y al servicio de prevención, no archivada en compras.
Qué no es
No es la instrucción de trabajo del puesto. Esa la escribe la empresa, para su proceso y con sus palabras. La FDS la escribe el proveedor, para un producto, sin conocer su instalación. Fotocopiar una para cumplir con la otra es el incumplimiento químico más frecuente.
No es una evaluación de riesgos. Describe un peligro intrínseco; la exposición depende de la cantidad, el procedimiento, la ventilación y el tiempo.
Y no es la safety data sheet canadiense, pese al mismo nombre y a las mismas dieciséis secciones. Aquella pertenece al sistema WHMIS y al Reglamento de productos peligrosos, con reglas propias de actualización. El formato se parece; las obligaciones que lo rodean no se trasladan.